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Altea: propiedades, uso, contraindicaciones

La altea (Althaea officinalis) es una planta de la familia de las Malvaceae. Útil en caso de trastornos de las vías respiratorias, también tiene propiedades emolientes, calmantes y protectoras. Descubrámoslo mejor

 

Alteza, propiedades y beneficios

Propiedades de la Altea

Los extractos de la raíz del pantano contienen almidón, pectinas, mucílago, azúcares, grasas y taninos. En particular, los mucílagos confieren a la planta propiedades emolientes, calmantes y protectoras de las membranas mucosas. Por esta razón está indicado en el tratamiento de todas las formas de inflamación.

La actividad descongestionante y antiséptica de la planta sobre los tejidos blandos de nuestro cuerpo, la convierte en un remedio eficaz en el tratamiento de los trastornos de las vías respiratorias, como la tos y los resfriados, en caso de dolores de garganta e irritaciones bucales como abscesos, estomatitis y gingivitis.

El sistema digestivo también encuentra aplicaciones terapéuticas cuando estamos en presencia de irritaciones e infecciones de la mucosa intestinal, causadas por el síndrome del intestino irritable o virus externos (enteritis, cólicos, diarrea, estreñimiento); lesiones de la mucosa gástrica o duodenal como úlceras; y en caso de inflamación de la vejiga y los riñones, debido a cálculos biliares o cistitis.

Además, el mucílago de altea ha mostrado una fuerte actividad hipoglucémica útil en casos de hiperglucemia y diabetes.

Modos de uso

DECOUTE: 1 cucharada de raíz alta, 1 taza de agua
Verter la raíz picada en el agua fría, encender el fuego y llevar a ebullición. Hervir durante unos minutos y apagar el fuego. Tapar y dejar en infusión durante 10 min. Filtrar la infusión y beberla después de las comidas para aprovechar la acción antiinflamatoria y protectora de las mucosas.

Contraindicaciones

El mucílago de esta planta ha mostrado una fuerte actividad hipoglucémica, por lo que está contraindicado para las personas tratadas con insulina o hipoglucemia oral, ya que puede reducir aún más los niveles de azúcar en sangre.

Descripción de la planta

Hierba perenne, rica en pelos gruesos que le dan un aspecto aterciopelado, tiene un tallo erguido, simple o ligeramente ramificado (50-150 cm.), aspecto majestuoso.

La raíz es crasa formada por múltiples husos blancos retorcidos en el interior y amarillentos en el exterior. Las hojas tienen un peciolo muy corto; las inferiores son más o menos redondeadas, las insertadas a lo largo del tallo son triangulares, tienen la base en forma de corazón y el ápice afilado, dentado irregularmente o dividido en tres a cinco lóbulos, cubiertos por pelos fuertes y suaves.

Las flores, de 3-5 cm como máximo, grandes e insertadas en un número de uno a tres en el axila de las hojas superiores o terminales, están formadas por un cáliz de cinco sépalos, reforzado por un pequeño cáliz de siete a doce lacinias y por cinco pétalos de un color que varía del blanco rosado al púrpura.

El fruto consiste en varios aquenios dispuestos circularmente uno al lado del otro, (10-20 cocos) tienen la forma de riñones y crustáceos de concha.

Hábitat más pesado

Ampliamente extendido en la mayor parte de Europa, crece en lugares húmedos y pantanosos, a lo largo de zanjas, canales, bancos, alrededor de casas de campo.

Notas históricas

Es interesante notar que el nombre botánico del altea deriva directamente del griego Althain, que significa “curar”. También conocido como Bismalva, Malvavischio y Malvaccione, en la antigüedad sus hojas se utilizaban a menudo como alimento. De hecho, la altea era considerada un alimento delicioso por los romanos, mientras que fue utilizada en tiempos de hambruna por los griegos, turcos y sirios.

Sus propiedades curativas ya eran conocidas en la medicina humoral de Hipócrates, pero encontramos referencias sobre sus virtudes también en Horacio, Marcial, Virgilio, Plinio y Dioscórides.

Se menciona en uno de los Capitulares de Carlomagno y fue ampliamente cultivado a lo largo de la Edad Media. En esa época, sus cualidades calmantes y emolientes se utilizaban para tratar las llagas inflamadas e infectadas, y para ello se cultivaba en los jardines de los monasterios. Hildegard de Bingen lo administró para tratar fiebres, tos, resfriado, vías respiratorias congestionadas y dolores de cabeza.
Los principios activos, concentrados en las raíces, que en la medicina popular francesa se pulverizaban y utilizaban en la preparación de dulces blandos llamados caramelos. pȃtè dȩ guimauve e indicado en inflamaciones del cable y en caso de tos.

 

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